Jubileo 2025

Año Santo de la Esperanza

La esperanza no defrauda (Rm 5,5)

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Año Santo de la Esperanza

Con la bula Spes non confundit, que significa “La esperanza no defrauda”, el papa Francisco, el 24 de diciembre de 2024, con la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, inauguró oficialmente el Jubileo de la Esperanza. Este Año Santo terminará el 6 de enero de 2026, con el cierre de la Puerta Santa de esta basílica. También el Papa ha establecido que, en todas las diócesis del mundo, el Jubileo se celebre desde el 29 de diciembre de 2024 hasta el 28 de diciembre de 2025.

¿Qué es un Año Santo?

Un Año Santo o Jubilar es un tiempo de gracia, perdón y renovación. En él tenemos la posibilidad de ganar la indulgencia plenaria.


El primer Año Jubilar lo convocó el papa Bonifacio VIII, el año 1300. En la Iglesia se han celebrado 24 años jubilares ordinarios. El que estamos celebrando también es ordinario y se convoca cada 25 años. En este Año Santo, el Papa piensa en los peregrinos de la esperanza que vendrán a Roma para vivirlo y también en aquellos que lo celebrarán en las Iglesias particulares.

¿Qué es la indulgencia plenaria?

“Es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos” (Catecismo 1471).

¿Qué es una Puerta Santa

Es una puerta especial de una catedral, basíli- ca o santuario que normalmente sólo se abre los años jubilares, para que los peregrinos, cumpliendo determinadas condiciones, pue- dan pasar a través de ella y ganar la indulgencia del jubileo.


La Puerta representa a Cristo. Él mismo di- ce: “Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará” (Jn 10,9). Al entrar por ella, los fieles desean obtener el perdón misericordioso del Padre que acoge a todos y sale al encuentro de cada uno.


También es importante tener presente que, aunque en el Jubileo de la Misericordia (2015- 2016) el Papa ordenó la inauguración de una Puerta de la Misericordia, “en cada catedral, concatedral o en una iglesia de significado especial”, sin embargo, en la bula Spes non confun- dit (de este Jubileo 2025) las únicas Puertas Santas que se mencionan son las de las cuatro Basílicas Papales de Roma: San Pedro, San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros. A estas, se añadió, una quinta, la de la cárcel romana de Rebibbia “para ofrecer a los presos un signo concreto de cercanía”.


La Puerta Santa de la Basílica de San Pedro ha sido la primera que se ha abierto en este Jubileo de la Esperanza y será la última que se cierre para clausurarlo.

Imagen de la Puerta Santa

Lugares de peregrinación

El primer lugar de peregrinación fue la Basílica de San Pedro en Roma, y cinco días después comenzó el Jubileo en las Iglesias particulares. En ellas, cada obispo, en su diócesis, además de la catedral, puede designar otros templos jubilares para que los fieles puedan ganar la indulgencia plenaria, sin tener que desplazarse a otros lugares.

Condiciones para ganar la indulgencia plenaria

Según la Penitenciaría Apostólica, es necesario que los fieles estén en estado de gracia, tengan un desapego total del pecado, incluso venial, y además cumplan con las siguientes condiciones:


  • Peregrinar individualmente o en grupo a un templo jubilar, viviendo un tiempo de oración.
  • Confesar sacramentalmente los pecados.
  • Recibir la sagrada Eucaristía (dentro de la Misa o bien fuera de ella).
  • Orar por las intenciones del Papa (por ejemplo: un Padrenuestro y un Avemaría).


Asimismo, pueden ganar la indulgencia plenaria los monjes y monjas de clausura, los enfermos, las personas ancianas que no pueden salir de casa y los presos. En estos casos deben cumplir con las condiciones anteriores, exceptuando la peregrinación a un templo jubilar.


Además, los fieles pueden conseguir la indulgencia haciendo obras de misericordia, pues, “si visitan por un tiempo adecuado a los hermanos que se encuentran en necesidad o en dificultad (enfermos, encarcelados, ancianos en soledad o personas con capacidades diferentes), como realizando una pere- grinación hacia Cristo presente en ellos (cfr. Mt 25,34-36) y cumpliendo las habituales condiciones espirituales, sacramentales y de oración. Los fieles podrán repetir tales visitas en el curso del Año Santo, obteniendo en cada una de ellas la indulgencia plenaria, incluso cotidianamente”.


Otras formas, para conseguir la indulgencia, en este Jubileo 2025, vienen especificadas por la Penitenciaría Apostólica.

Observaciones

Los fieles, como signo de una auténtica conversión, están llamados a realizar una breve peregrinación a un templo jubilar Al entrar en él se dejarán abrazar por la misericordia de Dios y se comprometerán a ser misericordiosos con los demás como el Padre lo es con ellos.


“La indulgencia plenaria se puede conseguir una vez al día, y los fieles podrán aplicarla a sí mismos o en sufragio por las almas de los di- funtos, pero no a personas vivas”. Sin embargo, “los fieles que hayan realizado el acto de caridad en favor de las almas del Purgatorio, si se acercan legítimamente al sacramento de la Comunión una segunda vez en el mismo día, podrán conseguir dos veces en el mismo día la indulgencia plenaria, aplicable sólo a los di- funtos”.


Para conseguir varias indulgencias plenarias es suficiente una confesión sacramental; pero cada indulgencia requiere cumplir con el resto de las condiciones habituales: Peregrinar a un templo jubilar, recibir la sagrada Comunión y orar por las intenciones del Papa.

Aunque es conveniente hacer en el mismo día todos los ritos y oraciones; sin embargo, es suficiente con que se realicen unos veinte días antes o después del acto indulgenciado.

Oración del Jubileo

Padre que estás en el cielo, la fe que nos has donado en tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano, y la llama de caridad

infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo, despierten en nosotros la bienaventurada esperanza en la venida de tu Reino.

 

Tu gracia nos transforme en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio que fermentan la humanidad y el cosmos, en espera confiada de los cielos nuevos y de la tierra nueva, cuando vencidas las fuerzas del mal, se manifestará para siempre tu gloria.

 

La gracia del Jubileo re vive en nosotros, peregrinos de esperanza, el anhelo de los bienes celestiales y derrame en el mundo entero la alegría y la paz de nuestro Redentor. A ti, Dios bendito eternamente,

sea la alabanza y la gloria por los siglos. Amén.

Firma del Papa Francisco QDDG

Sitio oficial

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